Modelo: Mon

Tus labios son tu sexo, orquídea olorosa, perfidia en pleno; son copa de licor de donde bebo. El efecto embriagante de tus besos (cómo te muerdo la boca mientras te penetro) me gusta en especial, y tu rostro de perfil, apenas iluminado por la escasa luz que se cuela entre las cortinas negras; parece que no eres de este mundo, frágil y poderosa al mismo tiempo.

Tengo la certidumbre de que estoy profanando algo divino. Eres un ángel de alas blancas y grandes. Comisura al paraíso.

Tu cuerpo tiene roturas en los lugares precisos.

Hace días que conservo tu olor en la piel, en la ropa, en cada lugar por el que camino y voy haciendo tuyo; te transformaste en suspiro, cuchilla de luz, templo desierto, sombra con alas, humedad concéntrica que se expande, te expande, me expande.

Ángel
de
blancas
alas.

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